La Especie

Tapirus pinchaque

Presentamos una síntesis de la información disponible sobre diferentes aspectos de la historia natural de la danta de montaña que han sido compilados de diferentes fuentes. Esperamos añadir continuamente nueva información a medida que se disponga de nuevos conocimientos sobre la especie a través de la investigación.

Photos ©2017 Fondation Segré World Tapir Conservation Programme

MORFOLOGÍA

La danta de montaña es un ungulado silvestre de tamaño mediano, que puede pesar hasta 150 kg y alcanzar una longitud de 215 cm y una altura de 90 cm. Se caracteriza por su denso pelaje que lo protege de las bajas temperaturas y la humedad fría de los ecosistemas de alta montaña donde vive. Su cuerpo es redondeado y puntiagudo, lo que le permite desplazarse fácilmente por la densa vegetación que caracteriza a los bosques y páramos altoandinos.

Sus patas son relativamente cortas y gruesas, lo que le da una gran fuerza para sus movimientos. Sus patas terminan en cascos puntiagudos, tres atrás y cuatro en el frente. La configuración de sus pezuñas hace que sea fácil moverse en zonas pantanosas y escarpadas del bosque y en áreas abiertas cubiertas por vegetación de páramo y suelo generalmente blando. Los cascos rodean la planta de la pata, que está acolchada.

Su cabeza es proporcionalmente grande y termina en una trompa musculosa que utiliza tanto para oler como para manipular las ramas de los arbustos y otras plantas que forman parte de su dieta. Sus dientes están especialmente adaptados para arrancar los brotes tiernos y aplastar las fibras de las plantas que consume, que sin embargo no se mastican, sino que se tragan casi enteras. Su sistema digestivo es monogástrico, lo que significa que la digestión depende en gran medida de los microorganismos que viven en el enorme intestino grueso.

Los tapires de montaña tienen un sentido del olfato muy desarrollado, en gran parte gracias a su trompa musculosa, que también pueden utilizar como un snorkel cuando se ven amenazados y encuentran un cuerpo de agua donde sumergirse. Por otro lado, su vista es pobre y dependen más de su sentido del oído para detectar peligros potenciales o para comunicarse con sus congéneres.

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